Todavía
laten los recuerdos y pareciera estar allí, soñando el futuro mientras
teoremas, integrales y fórmulas, colmaban los once turnos de clases, o
en el autoestudio en las noches. Era un inmenso orgullo lucir el
monograma distintivo del centro, las chalinas y medias altas.
Quedaron tatuadas en la memoria las jornadas de limpieza de largos
pasillos, que tenían que brillar como espejo, el huerto, las” tías” del
comedor, el autoservicio, los festivales, las recreaciones, los amores y
desamores, amigos, las emulaciones de internado, compañías de
ceremonia, los “profes” y la ruedas de casino acapella, el regreso de
los pases en las guaguas Girón, la cuartelaría, la convivencia, los
coloridos flamboyanes anunciando el fin de curso…
Una gran historia se teje desde hace cuarenta años tras el tránsito de
cada generación por este centro y la nostalgia es la misma, como si se
heredara a través de códigos comunes para hacer más especial el hecho de
haber pertenecido a esta institución educativa.
Quienes fueron estudiantes de la vocacional, luego Instituto
Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE), hoy Complejo
educacional José Martí, así lo reconocen. Lo digo con propiedad, no por
aparecer en el registro de graduados del centro, sino por las
reminiscencias que tejen los encuentros de diferentes generaciones de
egresados y los comentarios en las redes sociales sobre alguna alegoría
de la institución.
La vocacional deviene orgullo intrínseco para los holguineros. Quizá
porque los mismos estudiantes y profesores apoyaron para concluir su
construcción y luego, en el devenir de los años, ha graduado más de 22
mil bachilleres con una sólida formación tanto en conocimientos como en
el orden educativo.
Sobre aquellos momentos fundacionales Carlos Tejeda, profesor de
Biología comenta: “Se trabajó intensamente para alistar la escuela,
inaugurada oficialmente el 4 de septiembre de 1977. Ese día sorprendió
la lluvia y nuestro Comandante, invitado de honor, se mantuvo firme.
Felicitó a los constructores por la colosal obra. Dijo que los sueños
del Apóstol se consolidarían en este centro, que había que vincular el
estudio y el trabajo porque todo había que ganarlo con esfuerzo y
expresó su deseo de un futuro brillante para los graduados”.
Ana Arango, profesora de la institución afirma: “Muchos de los que hoy
somos profesionales en Educación sentimos también a la vocacional como
la escuela que nos formó en la disciplina y rigor del trabajo, pues aquí
aprendimos a desempeñarnos dentro del sector. Somos un gran colectivo
con una tradición, consagración y respeto muy particular y eso lo
transmitimos a los nuevos profesores que se incorporan. Razones que
permiten alcanzar resultados a lo largo de tantos años”, prosigue la
profe, al frente de la subdirección de actividades del centro.
“En los primeros tiempos la escuela asumió las enseñanzas Secundaria
básica y preuniversitaria. Luego se convirtió en IPVCE y llegó a tener
matrículas de más de 4 mil estudiantes, pues también acogió alumnos de
todo Oriente, fundamentalmente de las provincias de Granma y Las Tunas.
Ya para la década del ´90 solamente ingresaban los holguineros”, acota
Arango.
Varias etapas ha vivido el IPVCE, donde también cohabitó un
politécnico, luego la Escuela de Instructores de Arte (EIA) y más
reciente devino en Complejo educacional por la confluencia de varias
escuelas que ocupan parte de sus instalaciones, como la ESBU, el IPU y
la Escuela Pedagógica José Martí.
De cara al aniversario se revitaliza el entorno físico

Hace
cinco años se iniciaron complejas labores de reparación y mantenimiento
en el Instituto, las que se intensificaron en el último periodo con
vista a la celebración del aniversario.
El rescate de la cisterna de la escuela con capacidad para un millón
300 mil litros de agua, la instalación de dos turbinas y dos
hipocloradores, uno de ellos ubicado en el pozo, sumado a la anterior
reparación de la caseta de bombeo, son acciones que facilitan contar con
agua potable en todas las áreas de la escuela y garantizan su
estabilidad en los horarios de aseo personal.

La
renovación de la carpintería metálica en los docentes de las unidades 1
y 2, y anteriormente en las respectivas residencias y el bloque
central, pintura en todas las edificaciones y la colocación de un
kilómetro de cerca perimetral de los tres que se requieren, sumadas a
las labores de remozamiento de la sala de historia, el alistamiento de
19 laboratorios de Ciencias Exactas e Informática con equipamiento chino
y la remodelación estructural de la plaza central con nuevo alumbrado,
así como la reparación de los viales y comedores de estudiantes,
profesores y el insigne comedor- escuela, forman parte de las labores
ejecutadas para mejorar la imagen de la instalación.

Significativa
reparación recibió el centro de elaboración, que incluyó cambio de piso
y la colocación de nueva carpintería, además cuenta con calderas
modernas que permiten mejor cocción de los alimentos y ahorro de
combustible feul. Al respecto Martha Gómez, dietista de la vocacional
explica: “Las condiciones mejoran y hemos ganado en seguridad e higiene,
eso nos motiva a trabajar con mayor calidad, exigencias planteadas por
los dirigentes de la FEEM que nos visitan”.

“Hasta
la fecha el monto de lo ejecutado asciende a 5,6 millones de pesos.
Contamos con brigadas de la escuela, cuentapropistas y de la Empresa de
Aseguramiento de la Educación (Epase), además de la colaboración del
personal docente, trabajadores y estudiantes”, destaca Fernando Mendoza
Batista, director del IPVCE.
“También se favoreció la Escuela pedagógica, pues se dio vitalidad a
una nueva unidad para la formación de maestros de Secundaria Básica.
Para el próximo año queda otro grupo de acciones que contemplan el
gimnasio, teatro, anfiteatro, tabloncillo y se proyecta la adaptación
del edificio F para un círculo infantil y un seminternado”, subraya el
directivo.
Retomar conceptos fundacionales
“Paralelo a la transformación del entorno se trabaja para rescatar los
conceptos fundacionales del centro. Este curso los estudiantes
ingresaron por especialidad y se ubicaron en una misma unidad de estudio
con el fin de intencionar el trabajo en la formación vocacional y
desarrollar los cursos optativos y facultativos, así como su atención en
el Centro de entrenamiento de concursos, ubicado en el bloque central”,
indica Fernando.
“Pretendemos fortalecer nuestra presencia en las copas y eventos
competitivos de conocimientos, consolidar el trabajo de las Sociedades
Científicas y del movimiento de monitores, rescatar los festivales
deportivos y seguir haciendo historia en la preparación integral de
estudiantes de las Ciencias Exactas”, señala Fernando.
Cuando este 4 de septiembre amanezca habrá un monte de banderas rojas,
azules y blancas ondeando en las 36 astas frente al bloque central del
IPVCE José Martí Pérez. Será el preámbulo para iniciar un nuevo curso
escolar y celebrar así, 40 años de trabajo que repican fuerte en el
corazón de Holguín. /Por Yanela Ruiz